CITRUS ORGANIC HAIR RINSE DE DR. BRONNER’S, UNO DE MIS FAVORITOS PARA UN PELO SUAVE Y BRILLANTE

Si leísteis mi post de favoritos de otoño veríais que uno de ellos es este, el “Citrus Organic Hair Rinse” de la marca estadounidense Dr. Bronner’s, que seguro conocéis por sus famosos jabones y geles que sirven para multitud de cosas. Pues bien, curioseando me encontré con este “enjuague” para el pelo, que tenía opiniones tanto positivas como negativas y que me llamó mucho la atención. Como conocía la marca y me gusta mucho, me lancé a probarlo y tras una primera vez en la que no me pareció nada especial, le di otra oportunidad y me tiene enganchada desde entonces. Además, ahora que estoy en proceso de “reeducar” mi cuero cabelludo para espaciar más los lavados (ya os contaré si lo logro) me está viniendo genial.

Es similar en su aplicación a los vinagres de aclarado (como el de manzana y el de frambuesa), tras lavar el pelo y enjuagándolo posteriormente, aunque en este caso lo más importante es diluir el producto en agua antes, ya lo avisan bien claro en el envase: es muy concentrado, hay que diluirlo bien y evitar que entre en los ojos.

Sus ingredientes: zumo de limón; shikakai en polvo; aceites de limón, naranja, coco, oliva, cáñamo, jojoba y palma; hidróxido de potasio (utilizado para saponificar los aceites, por lo que no queda nada en el producto final); ácido cítrico y tocoferol (Vitamina E). Son todos certificados, orgánicos y de comercio justo, y están pensados para limpiar, acondicionar, suavizar, fortalecer e hidratar el cabello. Es vegano y por supuesto cruelty-free.

Formulado para usar como complemento al lavado, con uno de los jabones de la marca o, como hago yo, con nuestro champú habitual, promete dejar el cabello suave y manejable.

Para utilizarlo, hay que llenar el tapón del bote de producto, añadir esa cantidad a un vaso de agua y remover para que se mezclen bien; como lo miden en “cups”, serían unos 236 ml de agua. Pone que pueden echarse de uno a dos tapones de producto, pero en mi opinión con uno es suficiente salvo que tengáis muchísimo pelo o muy largo (a mí me llega hasta la mitad de la espalda, para que os hagáis una idea) o el agua donde vivís sea dura. Lo diluyo en un vaso de agua templada de 250 ml sin llenarlo hasta el borde.

Con el pelo ya limpio y aclarado, cogemos el vaso y poco a poco vamos vertiendo la mezcla desde la raíz hasta las puntas, masajeando y asegurándonos de que empapamos todo el cabello, con cuidado de que no nos entre en los ojos y enjuagándolo luego muy bien. Yo lo dejo unos minutos (como si fuera una mascarilla, de 2 a 5) y el pelo me queda brillante, suave y con un olor ligero a cítricos que apenas dura.

Si tenéis alguna heridita o la piel muy seca (en las manos, por ejemplo) notaréis que escuece cuando entra en contacto con este producto; es normal porque lleva zumo de limón; basta con aclararlo, pero por si acaso.

Yo estoy encantada con él; aunque pueda parecer un poco engorroso de usar, en realidad es bastante sencillo y el resultado merece la pena. No lo uso en cada lavado, sino que alterno con aceites, pero es definitivamente uno de mis favoritos y toda una sorpresa.

¿Usáis algún aclarado tras lavaros el pelo? ¡Feliz semana y gracias por leerme!

DIY: EXFOLIANTES LABIALES DE CANELA Y VAINILLA

Ahora que estamos ya en época de frío y el ambiente está más seco con viento y calefacciones, los labios necesitan un extra de cuidados. Si además soléis llevarlos pintados como yo, otra razón más para tenerlos lisos y bien nutridos. Como sólo con hidratarlos no suele bastar, hoy os muestro cómo elaborar

vuestro propio exfoliante labial con sabor. Podéis hacer el de canela o el de vainilla o bien hacer un poco de cada uno y mezclarlos, vainilla+canela es un sabor dulce y muy otoñal.

Las medidas que os pongo dan para una cantidad generosa de producto, para que os hagáis una idea, os saldrá la misma cantidad que el azúcar que pongáis; en función de esto podéis reducir a la mitad o duplicar si lo hacéis para más personas.

Para usarlo, cogemos un poquito con los dedos y lo aplicamos sobre los labios con movimientos circulares, sin presionar, que esta zona es muy delicada. Enjuagamos con agua templada (¡aunque den ganas de chuparlo!) y secamos a toquecitos con una toalla. A continuación os recomiendo aplicar un bálsamo labial muy nutritivo; yo lo uso por las noches y así puedo dejar actuar el bálsamo mientras duermo, aunque puede usarse también por la mañana sin problema; en este caso dejad el bálsamo actuar el mayor tiempo posible o usad un labial súper hidratante.

Una cosa más, si tenéis heriditas o los labios agrietados esperad antes de usar cualquier exfoliante, esta piel es muy fina y delicada y podríais agravar el problema.

Ingredientes para el Exfoliante Labial de Canela:

-2 cucharadas (tbsp) de azúcar blanco, que es más finita, aunque podéis usar moreno si preferís y es de grano fino

-1/2 cucharada (tbsp) de aceite de oliva

-1/2 cucharada (tbsp) de aceite de coco

-1/2 cucharadita (tsp) de canela molida, pero si preferís podéis poner una pizca o al gusto; a mí personalmente 1/2 cucharadita me parece la cantidad perfecta, más es demasiado

Ingredientes para el Exfoliante Labial de Vainilla:

-2 cucharadas (tbsp) de azúcar blanco, que es más finita, aunque podéis usar moreno si preferís y es de grano fino

-1/2 cucharada (tbsp) de aceite de oliva

-1/2 cucharada (tbsp) de aceite de coco

-1/2 cucharadita (tsp) de extracto de vainilla, o al gusto la cantidad que prefiráis

Elaboración: 

Si el aceite de coco está solidificado (lo normal ahora con el frío) hay que derretirlo primero; yo lo hice a intervalos muy cortitos en el microondas pero también puede ser al baño maría. En un cuenco, mezclamos el azúcar con los dos aceites, luego añadimos la canela o el extracto de vainilla y mezclamos de nuevo hasta que esté todo bien integrado. Quedarán con textura arenosa suave, el de canela color marrón y el de vainilla más amarillo. Lo pasamos a un tarro con tapa ¡y listo!

Yo hice una variante sólo con aceite de oliva, y en el caso de la canela apenas notaba el regusto del aceite (depende de lo fuerte que sea el sabor del que tengáis claro) pero con la vainilla tuve que añadir más extracto, aunque al final no se notaba tampoco.

Una vez hecho, almacenad el tarro donde no le dé el sol directamente y usadlo en un mes. Si un día notáis que ha cambiado el olor o el color de repente, y lleva ya unos días almacenado, mejor tiradlo y haced uno nuevo, aunque a mí no me ha pasado nunca está de más.

Como veis los exfoliantes labiales son súper fáciles de hacer y muy efectivos, ¡espero que os gusten y que os animéis a probarlos!